top of page

Un perro verde en la enfermería

Cuidados desde la conciencia y el arte

Un libro autobiográfico donde comparto mi recorrido vital y profesional en el cuidado y el desarrollo personal.
No es un manual.

Es una historia real contada desde la experiencia.

Portada del libro

Prólogo del libro

¿Tú también piensas que nuestro sistema sanitario ha dejado de lado nuestra parte emocional y espiritual, centrando casi toda su atención en lo físico y lo químico? Este libro nace con la intención de acompañar al lector en un viaje donde pueda ampliar su manera de comprender la salud. Un recorrido por las entrañas del sistema sanitario, visto desde mis años como enfermero, junto con algunos aprendizajes fuera del sistema, que ayudan a entender cómo lo emocional puede influir en el cuerpo más de lo que solemos admitir. No pretendo señalar culpables ni discutir con nadie. Solo compartir mi experiencia y la sensación, común a muchos profesionales y pacientes, de que a veces navegamos en un sistema que pierde cohesión, saturado por exigencias que no siempre responden a las necesidades reales de las personas. Hay decisiones que no dependen de quienes están en contacto directo con el paciente. Y cuando la prioridad no siempre parece ser el bienestar, sino otros intereses o inercias, la asistencia se resiente. Pero sería injusto quedarnos ahí. Sería demasiado fácil culpar “a los de arriba” sin mirarnos también nosotros, los que formamos parte del engranaje. Porque en ocasiones, todos —desde las trincheras hasta los despachos— podemos caer en patrones que no ayudan: queja constante, poca responsabilidad personal, falta de conciencia sobre nuestro impacto y una tendencia a exigir más de lo que aportamos. No es un juicio. Es una invitación a mirarnos el ombligo con honestidad. Aun así, sería absurdo negar lo evidente: existen profesionales extraordinarios, avances impresionantes y protocolos que salvan vidas cada día. La cuestión no es destruir lo que funciona, sino abrir espacio a lo que falta. Y lo que falta, muchas veces, es conciencia. Vivimos en una sociedad que tiende a delegar la salud por completo, olvidando que somos seres complejos: cuerpos físicos, sí, pero también con una parte psíquica, emocional y espiritual. Negar esa multidimensionalidad es limitar la salud a un solo plano. Ofrecer cuidados incompletos. La buena noticia es que este cambio no depende de grandes reformas ni permisos institucionales. Empieza en uno mismo: en aprender a conocernos, en observar nuestros pensamientos, en reconocer nuestras emociones, en actuar en coherencia con lo que sentimos. Un camino que, en ocasiones, puede incomodar. Implica cuestionar creencias, revisar hábitos, soltar patrones y aceptar nuestra propia sombra. Pero también abre la puerta a una forma más amable y autónoma de cuidarnos. Así como una atención primaria fuerte descongestiona los hospitales, una buena autogestión emocional podría aliviar parte de la carga que vemos cada día en los centros de salud y, con ello, prevenir complicaciones posteriores. Reducir estrés, esperas, burnout, consumo de recursos y, sobre todo, sufrimiento. Un nuevo enfoque que no solo intenta potenciar la salud del paciente. La del cuidador también. Sí, porque el personal sanitario también sufre. Y no porque falte voluntad, sino porque el ritmo es inhumano, la exigencia enorme y el propio trabajador, muchas veces, pospone su salud por la de otros hasta que ya no puede más. A mí no me cabe duda de que es el momento de presionar el F5. Hora de actualizar la forma de percibir nuestro cuerpo y recordar que es una obra fascinante, compleja y hermosa. Millones de células —unidad mínima de conciencia conocida hasta el momento—, múltiples sistemas que trabajan coordinadamente y están programados para que no tengamos que preocuparnos por hacerlos funcionar; información cifrada que pasa de generación en generación a través del ADN y el ARN, guardando rasgos físicos y no tan físicos; incluso la capacidad de percibir, a nivel inconsciente, nuestras emociones y hacer que nuestro cuerpo actúe en consecuencia para intentar cubrir nuestras necesidades biológicas. Una cantidad de factores y sucesos de alta complejidad dentro de nosotros que, para mí, quedan muy lejos del fruto del azar. Y, en los tiempos que corren, nos conviene aprender a cuidarlo con mimo y sutileza. Este libro es una invitación a ese paso. A conocernos mejor. A mirar la salud desde dentro hacia fuera. A reconciliar cuerpo, mente y emoción sin radicalismos ni polaridades. Y a recordarte que la responsabilidad de tu salud empieza en ti. Sin más, gracias por querer acompañarme en esta travesía. Espero que te sirva para comprenderte un poco más… como a mí me sirvió escribirlo.

Leo da Night

Logo de Leo da Night

Privacy Policy
Accessibility Statement
Shipping Policy
Terms and Conditions
Refund Policy

 

© 2035 by Leo da Night. Powered and secured by Wix 

 

bottom of page